Cuando Jesús es arrestado en el huerto, todo sucede muy rápido. Está oscuro. Hay miedo, confusión, gritos. Los soldados avanzan. Y de repente, uno de los amigos más cercanos de Jesús saca una espada y ataca. En ese momento, Jesús pronuncia palabras que muchos hemos escuchado toda la vida: «Vuelve a guardar tu espada en su lugar, porque todos los que empuñen la espada, a espada perecerán».