Desde una perspectiva cristiana dominante y errónea, “científicamente hablando”, Jesús sería un zombi, es decir, alguien que tiene una parte de la muerte en él. Pero esta "ciencia" solo sería cierta si tal cosa existiera. Sin embargo, el zombi es pura ficción. Los zombis no existen porque es imposible morir y volver a la vida. Sin embargo, uso este término irónicamente para que la gente entre en razón y abandone esta locura de representar la resurrección como la reanimación de un cadáver. La verdad es que la resurrección se produce mediante la reubicación. Todos los casos de personas que han muerto y vuelto a la vida se deben a que fueron trasladadas a un lugar donde la muerte no forma parte de la cadena causal. Por eso Jesús, a pesar de las burlas, sostenía firmemente que la hija de Jairo y Lázaro solo estaban dormidos. Los despertó de un sueño en otro lugar. ¡Así funciona la resurrección! Estas personas no eran zombis, ya que no habían experimentado ni un solo segundo de muerte, aunque los testigos las vieron morir e incluso empezar a descomponerse. Lo mismo ocurre con Jesucristo, que despertó de un sueño en el huerto de Getsemaní.