Lucas 6:20-26 se suele interpretar como un simple contraste simétrico. Bienaventurados los pobres, malditos los ricos; saciados los hambrientos, hambrientos los saciados; los que lloran reirán, y los que ríen se lamentarán.
A primera vista, el pasaje parece describir una sola regla de inversión.
Pero la estructura es más compleja.