- No tropezaré con la debilidad de Cristo; veré en ella el poder de Dios.
- El Mesías al que sigo es el mismo ayer, hoy y siempre: el Cordero que fue inmolado.
- La verdadera grandeza se encuentra en la humildad, la misericordia y el servicio a los más necesitados.
- Me preparo para la venida de Cristo acogiéndolo en los humildes y olvidados.
- No buscaré a otro; reconoceré a Jesús tal como es.
- Dichoso yo cuando no me ofendo por la fragilidad del Mesías.
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