Un hombre le dice a Jesús que lo seguirá a dondequiera que vaya. Jesús responde que las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero que el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
Suena a advertencia sobre la pérdida de un refugio. Los animales tienen un lugar al que regresar, mientras que el hombre que sigue a Jesús debe prepararse para una vida sin la comodidad del hogar.