Paso 1. Busca a los olvidados
Saluda o reconoce intencionalmente a alguien que suele ser ignorado (el conserje, el cajero, el vecino sin hogar, el compañero de trabajo callado).
Di algo amable o respetuoso.
Recuerda: «Todo lo que hicisteis por uno de estos mis hermanos más pequeños, lo hicisteis por mí».
Paso 2. Elige la misericordia en lugar del orgullo
Cuando alguien te ofende de maneras pequeñas (cerrándote el paso en el tráfico, hablándote con dureza), resiste la tentación de responder con violencia.