El mejor consejo es no perder la oportunidad de donar dinero cuando más se necesita. Esto sucede cuando uno mismo atraviesa dificultades económicas. Incluso una pequeña donación tiene un gran impacto. Afronta estos tiempos difíciles con alegría gracias a esta oportunidad. Una vez que tu situación económica mejore, tus donaciones tendrán poco valor, pues se convertirán en una simple obligación. Recuerda a la mujer pobre que dio una moneda de lo poco que tenía y fue alabada por Jesús. Nunca lograrás algo así siendo millonario, sin importar cuánto dones. Donar tu riqueza solo te evitará el escarnio público. Pero si donas desde la pobreza, recibirás una recompensa celestial sin duda.